Ya está definido. La ilusión de los hinchas de Racing Club de Avellaneda está depositada en un nuevo nombre. Se trata de Miguel Angel Russo, el entrenador elegido por la dirigencia para sacar adelante a un plantel que aun no encuentra el rumbo.
Tras la decisión de echar a Claudio Vivas y su cuerpo técnico durante el último domingo, y cuando muchos señalaban a Diego Cagna o Leonardo Madelón como posibles reemplazantes, Russo fue citado por la Institución en lo que será sin dudas un desafío complicado.
Es que Racing está a sólo dos puntos de Gimnasia y Esgrima La Plata, equipo que de pasarlo lo dejará en zona de Promoción. Y los duelos inmediatos para la Academia no se presentan para nada sencillos: San Lorenzo en el Cilindro e Independiente en el Libertadores de América, en cuatro y diez días respectivamente.
En declaraciones a la emisora televisiva Todo Noticias, el flamante entrenador expresó que "a esta altura no tengo temor. Hoy estamos para esto y vamos a tratar de aprovecharlo y vivirlo. El fútbol te devora, hay que ser muy cauto. Haber pasado por varios clubes te deja una buena experiencia", concluyó.
La carrera de Russo como entrenador tiene como fecha de inicio el año 1989, en un Lanús con el que obtuvo el ascenso a la B Nacional para llegar a Primera División en el '92. Luego hizo lo mismo con Estudiantes de La Plata entre el '92 y 1995. Más tarde dirigió a la Universidad de Chile, Rosario Central, Salamanca (España), Morelia (México), Colón de Santa Fe, Vélez, Boca y San Lorenzo. Repitió un ciclo en Lanús y otro en Central, y obtuvo el Clausura 2005 con el club de Liniers y la Copa Libertadores 2007 con la institución xeneize.
Poner en duda la capacidad de Russo para ocupar el puesto sería incoherente e irracional, lo que sí será necesario en esta nueva etapa que comienza es que le brinden un tiempo prudencial para trabajar. El hecho de iniciar su ciclo con dos clásicos de trascendencia no deberá ser tomado como una bisagra decisiva (algo posible de pensar en estos tiempos exitistas), sino por el contrario como el puntapié inicial de un camino ascendente, para que la Academia tenga en unos meses algo de aire puro por respirar.
Sebastián Louge